La pequeña, pero famosa ciudad de Albarracín, es única por su geografía, historia y bellos entornos. De hecho, fue declarado monumento nacional en 1961, y en 2005, fue denominado como “el pueblo más bonito de España”.
Enclavada en las montañas del centro del país, esta antigua pero famosa ciudad, de unos 1.000 habitantes, se encuentra rodeada de verdes prados regados por varios ríos y de una cadena montañosa con la que comparte nombre: la sierra de Albarracín.
Comida y agua en abundancia
En la antigüedad, sus pobladores llegaron a este famoso pueblo atraídos por la abundancia de caza. Las pinturas rupestres que se han hallado demuestran que fueron buenos artistas y agudos observadores de la naturaleza. Entre sus dibujos figuran grandes bóvidos y otros animales coloreados con un pigmento blanco exclusivo de la zona. Los expertos creen que las cuevas, donde se pintaron escenas de la vida diaria, su utilizaban como lugares de reunión para celebrar ceremonias religiosas u otras actividades sociales.
En la actualidad, en esta famosa ciudad todavía abundan los ciervos, los jabalíes y la caza menor en la cercana reserva de los montes Universales. Y si hablamos de pesca, el Guadalaviar es uno de los mejores ríos trucheros del pais.
En el año 133 antes de nuestra era, los romanos subyugaron las tribus celtíberas y fundaron varios asentamientos en la región de Albarracín. ya en el siglo primero, sus ingenieros construyeron una obra pública que figura entre las más complejas que edificaron en la península ibérica: un acueducto de 18 kilómetros. Su religión también dejó huella: un grabado descubierto en una lápida romana en la ciudad de Albarracín revela que se rendía culto al emperador.
Prosperidad bajo el dominio musulmán
Con la invasión musulmana en el siglo IX llegó la tribu bereber de los Banu Razin, de donde se cree que deriva el nombre de Albarracín. En la Edad Media, moros judíos y cristianos convivieron juntos demostrándose respeto y tolerancia, lo que se tradujo en la época de mayor prosperidad de la ciudad.
Los artesanos fabricaban objetos primorosos, y es evidente que la medicina también tuvo su apogeo, pues se ha desenterrado en esta famosa ciudad un juego de instrumentos quirúrgicos que atestigua que los cirujanos incluso operaban cataratas. Albarracín continuó bajo el dominio musulmán hasta fines del siglo XII, cuando pasó a manos de una familia católica. Cabe destacar que es la única ocasión en la historia de España que un cambio de este tipo tuvo lugar de forma pacífica.
Su increíble perfil
El filósofo español José Ortega y Gasset describió así la famosa ciudad de Albarracín: “La ciudad que lanza a las alturas su increíble perfil alucinado” Y qué descripción tan acertada, pues la ciudad se alza sobre una mole de piedra que se eleva unos 1.200 metros sobre el nivel del mar y a su vez está rodeada por un profundo tajo a modo de foso defensivo. Esta fortaleza natural ha protegido la ciudad a lo largo de los siglos y le ha ganado el sobrenombre de “nido de águila”.
Serpenteando por las angostas calles empedradas de la ciudad, el turista observará la cautivadora arquitectura de una época remota. Algunos de sus exponentes más destacados son el balcón esquinero, la casa de los Arzuriaga o casa azul, y la de la Julianeta. Esta última de la impresión de estar guardando el equilibrio en el cruce de dos calles.
Las casas antiguas de esta famosa ciudad están edificadas con madera y yeso (materiales mucho más ligeros que la piedra), un factor clave si se construye sobre una cima. El visitante se siente atraído por las diminutas ventanas con sus cortinas de encaje y sus rejas. Aportan otra pincelada de distinción los aleros a punto de tocarse, los balcones de madera labrada y los originales picaportes, que a menudo adoptan formas de animales.
Todo el que padezca de vértigo debe evitar mirar al fondo del barranco cuando entre en una de las casas colgantes de esta famosa ciudad. Como la ciudad está encaramada en un gran peñasco y el espacio es reducido, se colocaron algunas de las casas justo al borde del tajo.
Corona la colina un castillo árabe, donde una vez estuvo el corazón de Albarracín. La torre del Andador es parte de la muralla original construida por los musulmanes en el siglo X. Otras construcciones de fechas más tardías son la catedral gótica (siglo XVI) y el ayuntamiento en forma de U, con sus pórticos de arcos de medio punto.
Maravillas de la naturaleza en sus cercanías
Albarracín tiene mucho más que ofrecer a los amantes de la naturaleza. La siefra posee una gran variedad de ecosistemas, con una generosa fauna y flora. Las fuentes, los manantiales y las cascadas salpican los montes poblados de árboles, y quienes acampan en estos parajes pueden disfrutar de noches estrelladas de suma belleza.
Mas de 100.000 turistas pasean anualmente por las callejuelas de la famosa ciudad de Albarracín. Si aún no lo ha hecho no olvide visitar el “El pueblo más bonito de España”.